domingo, 1 de diciembre de 2013

Tejer con un gato: ¿cómo llevarse bien? Parte II

Listening: Loving U - Alicia Keys

Una vez que nuestro gato y nosotros hablamos el mismo idioma, debemos hacer la distinción de cuándo puede jugar y cuándo no. Es muy importante que sí juguemos con él y la lana en algún momento. Podemos elegir jugar en cualquier momento del día, que no esté próximo a nuestra hora de tejer; o podemos jugar con él justo antes/después de ponernos manos a la obra. Hacer esto último tiene sus pros y sus contras, pero todo depende de la forma de ser de tu gato. Os lo cuento muy resumidamente:

Núo esperando atentamente
Jugar justo antes de empezar a tejer:
+ Mitiga las ansias que pueda tener el pequeño en meter la zarpa a la lana cuanto antes.
+ Si no es muy persistente, podemos lograr que se canse o se aburra de jugar con ella, perdiendo así el interés cuando nosotras vayamos a manipular la lana.
- Si es un gato activo es probable que no se canse de jugar, o al menos no tan rápido como desearíamos...


Jugar justo después de acabar de tejer:
+ Se ha portado bien y consigue su recompensa: JUGAAAR!!! Así puede aprender que cuando se porta bien y hace lo que tú quieres, pasan cosas buenas, como jugar.
- Los gatos que no tienen mucha paciencia no son propensos a esperar a que tú acabes para empezar a jugar.
- Al repetir esta práctica varias veces, el gato aprende que cuando tú vas a tejer, él va a jugar. Así que si no eres de las que se pasan mucho, mucho tiempo seguido tejiendo, es probable que el gato se abalance hacia la lana en cualquier momento. Una forma de prevenir esto sería jugar con él después de que guardas todas las cosas, excepto el hilo con el que vas a jugar con él, en una bolsa/cajón. Lo que esto hace es enseñarle que él va a jugar cuando recoges todo, y no simplemente cuando paras de tejer.

Jugar en otro momento del día, [muchas horas antes/después de tejer]:
+ Es más probable que el gato diferencie mejor la hora de jugar y la hora de no jugar
- Tienes que acordarte de hacerlo si sabes que ese día vas a tejer
· Si se sigue esta opción recomendaría que, al menos las primeras veces, se juegue con él horas antes de tejer. Para “calmar” un poco esas ansias de querer jugar.

Obviamente, la opción más efectiva sería que tejiésemos en una habitación cerrada, donde no estuviera el gato. Pero a parte de que eso no supondría ningún reto, ¿¿para qué íbamos a querer tener un animal de compañía si no nos hace compañía??

Ahora que hemos sopesado pros y contras de cada opción y hemos elegido la nuestra, sólo queda divertirnos con el gato y mostrarnos firmes cuando tengamos que hacerlo. Al principio puede parecer que nunca van a aprender, pero es muy importante que seas consistente: todas y cada una de las veces que intente jugar o morder la lana mientras la estás trabajando, debes decirle un firme “no”. Incluso después de que acabes y guardes tus cosas, puedes darle una chuche como recompensa si ves que va progresando.


Os lo digo de verdad: todos los gatos pueden ser entrenados. Todos los animales pueden ser entrenados si sabes cómo. ¡Yo tenía periquitos que me daban una pata, que hacían “carreras de obstáculos” y que volaban hasta mi brazo cuando los llamaba! Si unos pájaros tan pequeños pueden, tu minino también ;)
Por cierto! Deseadme mala suerte; mañana empiezo los exámenes!

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